Mostrando las entradas con la etiqueta De la Sota. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta De la Sota. Mostrar todas las entradas

jueves, agosto 02, 2007

POR LOS DOCE AÑOS


Según una encuesta difundida hoy por Clarín, Schiaretti ganaría las próximas elecciones a gobernador en Córdoba del próximo 2 de setiembre. Si se cumple este anticipo, esa situación no haría más que asegurar el poder delasotista por cuatro años más, llevandolo a doce en total. No digo que la gente debería votarlo a Juez, pero hay una opinión que me gustaría expresar. Es extremadamente perjudicial que un mismo partido gobierne un mismo distrito por más de un período. Además, esta victoria provisoria que le dan las encuestas a Schiaretti, es más una derrota de sus competidores que algún acierto importante del gobierno de De la Sota, que durante ocho años no supo ni pudo atenuar los problemas de seguridad, salud, educación y trabajo de los cordobeses. A fuerza de presentar su gobierno mediante un marketing meticuloso y cinematográfico, De la Sota ha conseguido imponer la idea de que en su gestión se hicieron muchas obras, dejando en segundo plano los temas centrales que le deberían interesar a los habitantes de nuestra provincia. Los ya enumerados son sólo algunos de ellos, al que podemos sumarle la enorme deuda que algunos, como Salvador Treber piensan le explotará en las manos al gobernador sucesor. Tampoco quiero advertir sobre un futuro apocalíptico, pero sí me preocupa que los electores no adviertan que perpetuarse en el poder es de por sí negativo, y más si el gobierno que planea hacerlo por más de una década no ha cumplido con objetivos elementales. Eso, si nos olvidamos un rato el pésimo antecedente que tiene Schiaretti como interventor de Santigo del Estero.

viernes, agosto 11, 2006

MANIFESTACIÓN DE APOYO A DE LA SOTA

Hace instantes, aproximadamente a las 20 hs, bajaba de Ciudad Universitaria hacia el centro de la ciudad de Córdoba, y vi como un grupo de alrededor de 30 personas cruzaban muy animadas la Avenida Irigoyen. Portaban un cartel, casi grande como un pasacalle, en el cual llevaban escrito un agradecimiento al Gobernador De la Sota por las casas recibidas en el barrio-ciudad Evita. Eran en su mayoría niños y algunas mujeres embarazadas de evidente condición humilde, que se apuraban para encontrarse con la gran multitud reunida frente a Casa de Gobierno; en medio de un paisaje cercado por un sinnúmero de colectivos, trafics y el humo de los choripanes. Se trataba de la manifestación de apoyo a la gestión delasotista convocada por intendentes del interior provincial. Me parecieron una postal del clientelismo político de nuestro país, que "no permanece en los márgenes sino que es constitutivo de una forma de hacer política", según palabras leídas hace poco por mí en el libro Argentina 1976-2006. Entre la sombra de la dictadura y el futuro de la democracia, de Hugo Quiroga. A continuación les transcribo algunos fragmentos alusivos al tema, cuyo abordaje me parece muy impotante para fortalecernos como ciudadanos independientes y libres de las manipulaciones políticas:


El clientelismo político no se presenta ya como un fenómeno circunstancial. Aunque sus orígenes son muy antiguos, su práctica se ha acentuado en los últimos quince años con el aumento de la pobreza y la marginación. El clientelismo no es algo que permanece en los márgenes de la política, sino que es constitutivo de una forma de hacer política. Este fenómeno adquiere cada vez más centralidad en la vida política de los argentinos, y ha dado lugar a una red que se teje entre el Estado, los partidos y los ciudadanos. La utilización de los recursos públicos que permite el intercambio clientelar abre paso a una red de lealtades personales que produce los peores efectos en la vida política y en la cultura ciudadana.

Es cierto, el ejercicio de la ciudadanía en la Argentina se halla manifiestamente condicionado por la marginación y las políticas clientelares, dos términos inequívocamente enlazados en nuestra realidad social. Así como la igualdad política (un hombre, un voto) es la condición necesaria para la existencia de la ciudadanía moderna, la igualdad social lo es para su realización efectiva. Lo contrario sería colocar a una masa importante de ciudadanos en una situación de vulnerabilidad. La desigualdad social supone, pues, dejar indefensos a unos ciudadanos con respecto a otros. El ejercicio pleno de la ciudadanía moderna no requiere, como en la antigua, de suficiencia o autonomía económica, sino de una posición de igualdad social mínima. La dificultad mayor no pasa tanto por encontrar una definición de "igualdad social mínima" como por su efectiva realización, por contar con los medios para alcanzarla. Este es el problema central.

La desigualdad de los iguales es cada vez más evidente. La magnitud de las desigualdades trasciende las fronteras de lo económico para alertar sobre un universo atravesado por diferencias de poder, de sexo, educación, etc. La ciudadanía moderna que consagra la igualdad de los derechos no suprime las desigualdades provenientes de la existencia material de las personas, las que se imponen desde afuera y nada tienen que ver con las desigualdades personales. Justamente, tenemos individuos diferenciados por desigualdades de hecho, desempleo de largo plazo, marginación, pobreza extrema, que no pueden constituirse en ciudadanos autónomos. ¿Se puede construir ciudadanía autónoma con marginación o con apatía cívica? ...los excluidos sociales, cuando votan, ¿lo hacen en las mismas condiciones de igualdad que el resto de los ciudadanos?, ¿su voto es libre o acaso está condicionado por las adversas circunstancias sociales y culturales que les impiden ser individuos totalmente autónomos? No cabe duda, hay un voto condicionado por la fatalidad de un contexto que origina y fundamenta las miserables políticas clientelares, que acompaña la acción de las diversas formas de la mediación política, representada por los partidos políticos y organizaciones políticas, como las de los piqueteros. En la oscuridad de estas circunstancias el voto deja de ser libre e igual.

Por consiguiente, los derechos formales no otorgan automáticamente la ciudadanía, porque esa condición no está disociada de la conciencia de ciudadanía, de la conciencia de que se actúa en un mundo común. Además, esa conciencia está asociada a la garantía del ejercicio de los derechos de ciudadanía. El clientelismo, el prebendalismo, la marginación no contribuyen a forjar la conciencia de ciudadanía, antes bien, desplazan cualquier intento de una ciudadanía autónoma.

El clientelismo político crea vínculos involuntarios que los ciudadanos no pueden construir libremente, porque están fundados en las necesidades más elementales que hacen a la sobrevivencia. Son vínculos forzosos que vuelven vulnerables a los individuos, sometidos como están por la despreciable distribución de prebendas sociales. Ellos nos hablan, precisamente, de la desigualdad y la falta de libertad de los ciudadanos. Muchas veces imaginamos ciudadanos autónomos que eligen sus vínculos libremente, sin embargo buena parte de ellos padecen el control que los ata a una forma de intercambio degradante.

miércoles, julio 26, 2006

COMENTARIO SOBRE PERIODISTAS CORRUPTOS EN BLOG DE CARRERAS

Soy y no soy al mismo tiempo el más indicado para hablar sobre las declaraciones de Bartolacci. Trabajé en Prensa de la gobernación durante 1 año y tres meses, en el área destinada a medios radiales del interior, pero mi desvinculación fue algo traumática en diciembre de 2005: rescindieron mi contrato sin previo aviso y cuando acababa de iniciar mis vacaciones. No recibí más que una comunicación telefónica de la segunda de Bartolacci, Carla Cantaberta, tratando sin éxito de persuadirme de que "ellos no habían tenido nada que ver, que esas cuestiones las definían más arriba".
Es por eso que cualquiera de mis afirmaciones corre el riesgo de destilar resentimiento. No obstante objetaré el punto de vista del jefe de Prensa de De la Sota, simplemente porque lo he visto actuar en vivo y en directo.
En varias oportunidades recibimos, mi compañera Natalia y yo, claras indicaciones de que debíamos comunicar inmediatamente cualquier negativa a permitirnos salir al aire con la gacetilla oficial. Eso sí, debíamos prestar atención sobre si el medio tenía o no pauta publicitaria oficial.
En el caso que existiera una negativa pertinaz por parte del medio a permitirnos difundir "las buenas nuevas" de la gestión delasotista, Bartolacci tomaba las riendas del asunto y solicitaba con suma vehemencia que le entregáramos el número de teléfono personal del director de la emisora en cuestión.
Está claro que para el Director de Prensa había de por medio una contraprestación que no se estaba cumpliendo cuando se nos negaba el aire como corresponsales del gobierno. Entonces sobrevenía "el apriete" hacia el medio díscolo. Yo mismo fui testigo de como Bartolacci le retiraba de un plumazo la pauta publicitaria a FM Estación de San Francisco, en medio de una andanada de insultos después de cortar la comunicación.
Uno entiende, por experiencia propia e histórica, que las acusaciones del jefe de prensa de De la Sota tienen alta probabilidad de ser en realidad exactamente lo opuesto de lo que describen. Y la falta de mención de quiénes son los responsables de victimizar al gobierno cordobés, incrementa aún más esas posibilidades.